(no) presentación de Relatos marranos en Can Masdeu

El pasado domingo 28 de septiembre tuvimos una de esas caídas de las que se aprende, aunque duelan y escuezan por un buen tiempo. Habíamos programado una presentación del futuro libro Relatos Marranos, y aunque pensábamos que todo el mundo podría acceder, desde la ignorancia de la inexperiencia nos equivocamos.

Resultó que une de les autores invitades era Antonio Centeno, activista del Movimiento de Vida Independiente y codirector del documental Yes, we fuck!, que participa en el libro con la entrevista “Gracias a mi cuerpo”, y que vendría a la presentación a conversar sobre sus múltiples proyectos en torno a la experiencia de la sexualidad desde la diversidad funcional.

Pero Antonio no estuvo en la presentación porque el espacio escogido no era accesible a todo el mundo. Y la presentación devino una no-presentación.

Nada más llegar, nos estrellamos ante la violencia de la opresión que los cuerpos normativos ejercemos sobre los cuerpos con diversidad funcional, con quienes raramente compartimos techo, mesa, y ya no digamos cama. Quizás una cerveza o un café, de vez en cuando. Por eso, cuando un cuerpo normativo dice “accesibilidad” significa “ya veremos cómo lo hacemos”, y, cuando una persona que vive la diversidad funcional dice “accesibilidad”, quiere decir “voy a ir allí y voy a poder entrar y quedarme”.

Si no hubiésemos invitado a Antonio no estaríamos ahora planteándonos una trabajo reflexivo para reprogramar nuestra mirada, nuestras prácticas. Y esto es lo grave del asunto. Para nosotres, este hecho ha sido una invitación a tomar medidas para repensarnos en relación a la diversidad funcional. Sabemos y agradecemos que otros colectivos también lo hayan tomado así.

Porque no basta con eliminar barreras arquitectónicas, ya que estamos hablando de una opresión que no sólo se plasma en aspectos técnicos, sino que se ejerce desde un sistema que excluye aquello que no entra dentro de los parámetros de la normatividad y que se impone de manera generalizada. Porque tenemos que pensarnos en este mundo común desde la diversidad y no desde la diferencia. Porque las personas con diversidad funcional y las personas con cuerpos normativos vivimos de manera tal que solo nos encontramos cuando es inevitable, y ese encuentro se articula siempre con los cuerpos normativos en una posición jerárquicamente superior al que se les asigna a las personas con diversidad funcional.

Por eso es difícil darnos cuenta de nuestros privilegios cuando a todo la gente que nos rodea “eso” le parece normal. Por eso, de lo que se trata es de crear espacios pensados para todos los cuerpos; de extender y fortalecer las redes y alianzas entre los cuerpos normativos y los cuerpos con diversidad funcional; de pensar más en puentes que en rampas, en abrazos más que en olvidos, en las barreras que no derribamos más que en imaginadas desgracias ajenas. De lo que se trata es de romper la norma en lugar de ignorarla, de compartir para poder convivir.

La tarea que hacemos en Pol·len Edicions es difundir un conocimiento crítico que impulse a una transformación de las opresiones, malestares y desigualdades que vivimos. Un contenido que depositamos en un formato: los libros. Nos creemos lo que hacemos y por ello otro de nuestros objetivos es polinizarnos también nosotres de estos conocimientos, desde la cooperativa y desde nuestras prácticas cotidianas. Por ello comunicamos que una de las acciones que llevaremos a cabo es que nos aseguraremos de la accesibilidad de los espacios en los que montemos presentaciones. Si hablamos de sostenibilidad ecológica, de sostenibilidad social, es necesario que nos sostengamos entre todes para hacer este mundo común más vivible.

Helen TorresPol·len Edicions

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