Más propuestas para Cambiar las reglas del juego – Nos sobran las ideas

Compartimos más propuestas para cambiar las reglas del juego, pensadas por el autor, Arnau Montserrat, en motivo de la salida del libro Nos sobran las ideas. Propuestario para una transición ecosocial, ilustrado por Miguel Brieva.

REGENERACIÓN, LUCES Y SOMBRAS

Daniel Christian Wauhl, autor de Diseñando Culturas Regenerativas, formula una pregunta fundamental: «¿Qué pasaría si eligiéramos la colaboración y la regeneración en lugar de la explotación y la degeneración? ¿Qué pasaría si eligiéramos prosperar juntos, en lugar de competir entre nosotros?». No son lemas buenistas, no es palabreria hueca, es más bien lo único sensato que podemos hacer ante la crisis climática. Porque como vimos en el boletín anterior, los suelos de la tierra, junto con los árboles y las plantas, son el mayor sumidero de carbono junto a los océanos. Cuidarlos es cuidarnos.

Como explica Regeneration International, “una vez que dejemos de agregar más CO2 a los océanos (y la atmósfera) y continuemos por el camino de la energía alternativa y la agricultura y el uso de la tierra regenerativos, los océanos, los suelos y la biota podrán extraer cantidades cada vez más significativas del legado (exceso) de carbono en la atmósfera, lo que a su vez comenzará a r­educir el calentamiento global de manera constante”.

Pero estas prácticas no se pueden implementar de cualquier manera. Y eso empieza por relativizar determinados cálculos excesivamente optimistas; cálculos que se agarran a las “soluciones basadas en la naturaleza” para no tener que modificar la dinámica de acumulación capitalista. En el caso del suelo, el humus, donde se retiene gran parte del carbono no es estable, es dinámico, y en condiciones de sequía un suelo puede liberar gran parte del carbono retenido. En cuanto a los árboles, es aún más evidente. Como leemos en este artículo de la plataforma Zeroport, “el CO₂ permanece de media en la atmósfera al menos unos 100 años, mientras que los árboles plantados pueden no estar allí todo este tiempo, ya que están expuestos a multitud de amenazas” como incendios, conflictos armados o explotaciones mineras.

Pero es que además todo este mercadeo de emisiones y sumideros tiene un tufillo neocolonial evidente. La compensación de emisiones generalmente “se subcontrata a los países del Sur global, a menudo causando conflictos locales e incluso llevando a lo que se conoce por green grabbing o acaparamiento verde”.

Hacer mal los números en un contexto de desigualdad es peligroso. De acuerdo con un muy citado estudio, las “soluciones basadas en la naturaleza” pueden proporcionar un 37% de la mitigación eficiente del CO2 necesaria de aquí a 2030. En el caso de la reforestación eso equivale a plantar árboles en una superficie equivalente a Australia. ¿Pero dónde se encontrarán estas tierras? Para la activista e investigadora Fiore Longo, “el riesgo evidente es que muchos pueblos indígenas y comunidades locales, que se encuentran entre quienes menor responsabilidad tienen por la crisis climática, pierdan sus tierras”. La autora hace referencia en su artículo para Climática a casos sangrantes en la India o en el Congo.

Significa todo esto que hay algo malo en los objetivos del proyecto “4 por 1000” de la COP21, orientado a lograr una tasa de crecimiento anual del 0.4% de las reservas de carbono de los primeros 30-40 cm de suelo? En ningún caso. Pero aunque la dirección sea correcta, si no prestamos la misma atención al “como” ni llegaremos allí ni llegaremos juntas.

El fondo del asunto es que durante las dos décadas des de su implementación, “los mecanismos de compensación ya han demostrado que no sirven para prevenir el cambio climático”. Entonces, porque ampliar masivamente estos mercados, ahora mediante “Soluciones basadas en la Naturaleza” entendidas como mercancias? “Es preciso abandonar los mecanismos de compensación y que, en su lugar, los gobiernos regulen y obliguen a las empresas y al sector financiero a afrontar las causas reales de la destrucción medioambiental: la explotación de los recursos naturales con fines lucrativos y el creciente sobreconsumo, impulsado por el Norte Global”, sostiene Fiore Longo.

RENTA BÁSICA DE LA TIERRA

Todo el mundo habla de la Renta Básica Universal. Al mismo tiempo, la tierra vuelve a cobrar un enorme protagonismo bajo la presión combinada del reto energético (las energías renovables ocupan mas territorio que la fósil), el reto alimentario (⅓ de tierras agrícolas ya están degradadas), el reto climático (en la tierra y la vegetación está nuestra esperanza para biocapturar carbono) y el reto de la desigualdad (la tierra-mercancía es de difícil acceso). En ese cruce de caminos entre RBU, relocalización inevitable y acceso a la tierra, Manuel Casal Lodeiro coloca una sugerente propuesta, la Renta Básica Universal de la Tierra.

En sus palabras, “lo que propone la renta básica de la tierra es sustituir la renta monetaria destinada a satisfacer las necesidades fundamentales por el usufructo de la tierra suficiente para satisfacer dichas necesidades”. Eso no significa, como es obvio en planeta tan urbanizado, que todo el mundo se tenga que ir a vivir al campo, sino que la capacidad productiva de nuestro territorio se reparta de forma justa. “El mecanismo podría ser tan sencillo como una moneda social, desvinculada de cualquier moneda del inviable sistema financiero oficial, y vinculada en su emisión a la capacidad de dichas áreas de generar riqueza anual en base a la productividad natural y de la labor humana” concreta Lodeiro. Por ejemplo, “una comarca con varias poblaciones y una determinada área agrícola, podría calcular su productividad total anual y con ello emitir una cantidad máxima de dicha moneda de la tierra, a una parte de la cual tendría derecho cualquier persona”. Aunque también habría quien, por vivir en áreas rurales -que en este contexto se revitalizarían- podría “disfrutar directamente de parte de la producción in situ y por tanto no necesitaría casi hacer uso” de esta moneda.

Pero Lodeiro no se queda allí, y nos invita a debates incómodos y polémicos al prever “que sin petróleo no hay renta básica, porque en buena medida es el subsidio energético que nos han venido proporcionando los combustibles fósiles lo que ha permitido un desarrollo de Estados muy potentes en sus capacidades, con amplios y generalizados servicios públicos y con fuentes de ingresos sólidas. Por tanto, la caída de la tasa de retorno global empuja a buscar soluciones más simples y más resilientes que las propuestas de renta básica que hemos venido conociendo”. Y por eso defiende “repartir la riqueza real de la tierra, en lugar de la efímera e inflada riqueza del dinero”. Para empezar, propone “dotarnos de un gran banco de tierras públicas, quizás por medio de una Sociedad Estatal de Participaciones Agrícolas, análoga a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), o quizás mejor municipal o comarcal. Y en facilitar que toda persona que lo necesite, tenga acceso a dichas tierras para su usufructo familiar, formando parte de algún tipo de cooperativas poscapitalistas con respaldo del Estado, que podrían también servir de puente entre las ideas —habitualmente contrapuestas— de la renta básica y la del trabajo garantizado”. Da para pensar, verdad?

MOBILIDAD

Me parece que este artículo de Sergio Picazo enmarca bien el reto de la movilidad en nuestro contexto, lo que me lleva a resaltar una propuesta que no recogí en el libro pero que encuentro en el dossier de Crític Emergències: el cadenciado de los trenes regionales, “cada hora, en el mismo minuto”, facilitando así tanto la intermodalidad como la vida de la gente. Y es que hay cosas más que viables en el corto plazo, porque no exigen grandes transformaciones, pero que tienen la virtud de ponernos en el carril correcto.

En este sentido, una muy buena noticia es la puesta en marcha en Tolosa de Llenguadoc de un “tren ciudadano” por parte de la cooperativa Railcoop. Una muestra más de lo mucho que podemos hacer usando el músculo público-comunitario.

AYUDAS EUROPEAS ¿ES ORO TODO LO QUE RELUCE

Ante las ayudas europeas que están empezando a llegar, Ecologistas en Acción alza la ceja. La organización considera “que los fondos europeos, pese a su retórica ambiental y aunque pueden financiar algunos de los proyectos que se lleva tiempo reclamando, no son la solución sino que intensificarán la actual crisis civilizatoria y acelerará los sucesivos colapsos que se derivan de esta”.

¿Porque? Porque “se trata del mismo mecanismo de sobreendeudamiento público e ajustes en las políticas públicas para rescatar y fortalecer el poder financiero y corporativo multinacional, en su nueva fase productivista de la 4ª Revolución Industrial, enfocada a acaparar cada vez más ámbitos de la vida y del planeta y a la digitalización total de la economía”.

Para evitar esta renovada lógica socialización de pérdidas e intensificación del poder corporativo multinacional vía mecanismos de endeudamiento público, Ecologistas en Acción propone rechazar estos programas tal y como han sido diseñados, “realizando una auditoría independiente y ciudadana sobre los 150.000 millones de euros de rescates públicos a empresas en 2020, más los últimos rescates que el gobierno ha concedido en 2021”, para así detectar la deuda ilegítima y no pagarla. 

Puestos a pedir, la organización también aboga por algo que ya imaginamos complicado, pero que como abordo en el libro, es fundamental para desatascar la acción climática: “eliminar el papel central de los bancos privados y el sistema financiero como intermediarios en la gestión de la crisis”. Y propone substituirlos por un ICO tuneado. 

El fondo de la cuestión es empezar ya a “activar un plan de reformas y políticas de decrecimiento ordenado e igualitario para una transición ecosocial que ponga las personas y la vida en el planeta en el centro”. Como se hace eso? Veamos algunas ideas (documento completo aquí):

• Desprivatización y desmercantilización de servicios esenciales (educación, salud, pensiones, cultura) y ámbitos estratégicos como la energía, la vivienda, la banca, el agua, la alimentación (semillas) y el transporte.
• Moratoria del Despliegue del 5G, con el reemplazo de las redes inalámbricas por conexiones por cable donde sea posible y promocionar tecnologías biocompatibles y sostenibles, planificando y fomentando sus formas de uso comunitario, y aplicando el principio de precaución y los principios ALARA y ALATA (exposiciones tan bajo como sea razonable y técnicamente alcanzable, respectivamente).
• Reparto del trabajo, disminución de la jornada laboral y renta garantizada.
• Protección y gestión de todos los ecosistemas terrestres y marinos de gran valor natural y en clave de soberanía alimentaria y energética bajo modelos sostenibles (espacios agrarios y pesqueros). Protección urgente de los ecosistemas litorales y fluviales con medidas inmediatas que frenen los actuales y futuros proyectos urbanísticos y de infraestructuras en estas zonas.
• Eliminación de los programas de rescate, subvenciones públicas y préstamos a empresas multinacionales, sean éstas privadas o empresas públicas participadas. El financiamiento público debe realizarse de forma prioritaria vía reorientación de partidas del presupuesto, la aplicación de medidas fiscales sobre las grandes fortunas y una reforma fiscal ambiental.
• Establecimiento de mecanismos de financiación con líneas de préstamos y créditos a microempresas en los sectores económicos que se generarán en el marco de las reformas estructurales sobre el modelo productivo, comercial y de servicios citadas en el Plan de decrecimiento para la transición ecosocial. Evaluación del proceso de préstamo en función del análisis técnico de la capacidad económica y financiera de devolución del préstamo como del beneficio social y ambiental de los proyectos.

LIBROS Y ARTÍCULOS RECOMENDADOS

Este de CTXT me pareció un gran artículo para desmontar mitos xenófobos sin perder la compostura.

Y este análisis nos ofrece información breve pero de calidad para conocer los pros y los contras de una tecnologia en la que me temo que el Acuerdo de Paris deposita demasiadas esperanzas: los sistemas de captura de carbono industriales. Ai, como nos cuesta aceptar que la Naturaleza es infinitamente más poderosa que cualquier tecnologia que inventemos…

Para quien propuestas sobre como crear empleo -que no es sinónimo de trabajo- en esta década crucial, allí va el dossier «Empleo y transición ecosocial» de Ecologistas en Acción, un verdadero must-read. Llano, práctico y al grano.

Sobre la diferencia entre empleo y trabajo es útil recurrir al informe «Indicadores de Igualdad de Género en Cataluña 2020», del Observatorio Mujer, Empresa y Economía (ODDE) y la Cambra de Comerç de Barcelona, donde se calcula que «si las tareas de cuidado se contabilizaran representarían el 23, 4% del PIB catalán». Además, de este trabajo invisibilizado «las mujeres asumen el 67% y los hombres el 33%».

Y para acabar, una recomendación para los que leeis en inglés, el libro
Geographies of degrowth: Nowtopias, resurgences and the decolonization of imaginaries and places” de Federico Demaria, Giorgos Kallis and Karen Bakker».

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